¿MENSA? ¡SÍ!, ¿por qué no?… ¿MENSO?, ¡NO!

Hoy me levantaba leyendo una carta que la escritora Lucía Etxebarría escribió en su blog como respuesta a las críticas que había recibido por decir que pertenece a MENSA.

Para quienes no lo sepan, MENSA la forma un grupo de personas de todas partes del mundo cuyo cociente intelectual está por encima del 98% de la población en general. Actualmente la conforman 120.000 socios de los 5 continentes. El cálculo de dicho cociente intelectual se basa en una serie de prueblas de inteligencia a la que se someten sus miembros.

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MENSA

Antes de seguir quisiera perdir perdón si en alguna ocasión falto al rigor que un tema como éste merece, si bien no soy psicólogo ni tengo formación que me permita escribir y expresarme con total precisión, por ello estaré encantando de recibir cualquier tipo de apreciación o corrección que sea necesaria.

José Antonio Marina, en su libro «Inteligencia fracasada» nos decía que había una diferencia entre «ser inteligente» y «comportarse inteligentemente», además explicaba con algunos ejemplos de qué manera algunas personas con un alto cociente intelectual habían cometido alguna estupidez en sus vidas que les había llevado al fracaso más rotundo.

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Hoy en día, años más tarde de haber leído este libro, tengo claro que la inteligencia racional es algo así como los recursos que disponemos para afrontar la vida, mientras que la inteligencia ejecutiva sería la manera de utilizar dichos recursos.

Por otro lado, las emociones son algo que también debemos tener muy en cuenta para entender cómo actuamos ante determinadas situaciones, por ello la inteligencia emocional es algo que está siendo investigada y desarrollada científicamente.

Es posible que una parte de las personas que hayan criticado a Lucía Etxebarría lo hagan por envidia, es posible, si bien es también probable que otra parte de estas personas hayan criticado más bien la actitud soberbia con la que en ocasiones algunas personas «inteligentes» (según el cociente intelectual) muestran cuando hablan de sí mismas y su inteligencia.

No soy nadie para juzgar a Lucía Etxebarría, tampoco para cuestionar los argumentos que ella esgrime o de quienes la critican, si bien diré que medir la inteligencia a través de un parámetro como es el cociente intelectual limita mucho a una persona, puesto que la inteligencia ejecutiva y la inteligencia emocional es (siempre bajo mi punto de vista) tan importante o más que la inteligencia «racional».

Tengo un sobrino que ha sido evaluado y definido como un niño de altas capacidades, y lo único que nos preocupa a su madre y al resto de mi familia es que SEA FELIZ.

Precisamente porque se la ha puesto (le hemos puesto) a mi sobrino la etiqueta de «superdotado», es cuando más cuidado debemos tener para que siga manteniendo la nobleza y humildad que le caracterizan, porque tenemos claro que son clave para el éxito y la felicidad en la vida.

Cabe decir que estoy de acuerdo en denunciar el problema que menciona Lucía Etxebarría en su carta sobre el acoso o discriminación que pueden llegar a sufrir estos niños.

Reconozco que en mi época adolescente también estuve tentado de hacer las pruebas de MENSA, de hecho hice las que aparecen como «primer filtro» y las superé, si bien luego me dije «¿para qué seguir?». Probablemente para alimentar el ego de un chico que afrontaba su adolescencia con muchas ganas de destacar y ser alguien en la vida.

Tengo 40 años, y si algo he aprendido sin temor a equivocarme es que una persona que afronta la vida con ambición, pero con humildad, que percibe y vive la vida con emoción, con pasión, pero que reflexiona y actúa desde la sencillez y con naturalidad, que trata a todo el mundo desde el respeto y admirando cuanto cada uno de nosotros tiene que aportar a los demás, tiene más «papeletas» de ganarse el respeto, el cariño y la admiración de quienes le rodean.

¿MENSA? ¡SÍ!, ¿por qué no?… ¿MENSO?, ¡NO!

Probablemente yo haya sido uno de esos niños con altas capacidades (mi madre es superdotada), pues de pequeño me adelantaron varios cursos en el cole y siempre había destacado en los centros educativos en los que he cursado mis estudios, sin embargo mis padres siempre se han preocupado de una cosa: que fuera un niño feliz.

¿Sabéis cuál era la pregunta que me hacía mi padre cuando llegaba a casa después de mi primer día de cole? (pues hemos vivido en varios sitios al ser mi padre médico):

¿Qué tal te ha ido hijo?, ¿cuántos amigos tienes ya?

La inteligencia racional puede causar cierta admiración, sin embargo la inteligencia ejecutiva es clave para ser personas de éxito y sólo la inteligencia emocional puede llegar a enamorar.

Reedición (6/5/2016).

El viernes 5 de Mayo de 2.016, UniRadio Jaén celebró un taller sobre Altas Capacidades Intelectuales en el cual tuve el gusto de participar.

Os recomiendo por lo tanto escuchéis el podcast del programa, el cual fue una auténtica delicia 🙂

Si quieres descargar el podcast pincha aquí.

Fotografías:

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