Cómo ser autónomo/a y no morir en el intento

El pasado jueves 19 de noviembre, Rosa Martínez de Antoñana, presidenta de la Asociación Giennense de Empresarias (AGEM) y yo tuvimos el placer de participar en unas jornadas organizadas por el CADE de Torredelcampo tituladas “Empoderamiento femenino”.

Uno de los puntos que estuvimos tratando fue el de ver el autoempleo como una opción para la incorporación al mercado laboral.

Pienso que los puntos que estuvimos tratando en dicha ponencia pueden servirnos como reflexión y punto de partida a la hora de trabajar nuestra incorporación o reincorporación al mercado laboral, es por ello que hoy quiero compartirlos con todos/as vosotros/as.

  1. Las opciones que se nos presentan a la hora de buscar nuestra incorporación al mercado laboral, básicamente son las siguientes: investigación, docencia, empleo público y empresa (por cuenta ajena o por cuenta propia). Si bien la situación actual que estamos atravesando convierten al autoempleo en una opción que depende en gran medida de nosotros mismos, de nuestro esfuerzo, de nuestras decisiones.
  2. Por otro lado es fundamental entendamos que existe un cambio de paradigma a nivel global en el mercado laboral, para conocer muy bien a qué nos enfrentamos y cómo afrontamos nuestra incorporación a dicho mercado. El número de contrataciones que llevan a cabo las empresas es cada vez menor, siendo además la temporalidad muy elevada. Sin embargo están aumentando el número de subcontrataciones y colaboraciones entre empresas. Ambas situaciones provocan que la opción de emprender adquiera una relevancia notable y sea oportuno pararnos a analizarla. Todo esto ocurre debido a la incertidumbre extrema que viven las empresas, las cuales necesitan, entre otras cosas, optimizar al máximo sus gastos de funcionamiento. Uno de los mayores gastos de una empresa es el coste de su personal: nóminas, seguros sociales… Por ello desde hace ya algún tiempo optan por contratar a freelances o subcontratar determinados servicios a otras empresas. Como es lógico esta situación afecta a nuestra estrategia de búsqueda de incorporación al mercado laboral.
  3. Para aquellas personas que se estén cuestionando el emprendimiento como la opción que tienen de incorporarse al mercado laboral, es normal que pueda surgirles la duda de si son personas emprendedoras, si están capacitadas para afrontar la opción de emprender. Evidentemente, tener o no un referente emprendedor en casa o dentro de nuestro entorno familiar o social, puede afectar a nuestra decisión de emprender. Si bien, quizás nos sorprendamos si decimos que probablemente muchas personas son emprendedoras y no son conscientes de ello. Es en este momento cuando surge la necesidad de definir qué es emprender o qué consideramos como una persona emprendedora. El problema quizás radique en que la definición que se suele utilizar de persona emprendedora normalmente está relacionada con el mundo empresarial, es decir, como dice José Antonio Marina “el concepto emprendedor está secuestrado por el entorno empresarial”. Quisiera trasladar a nuestra audiencia una reflexión sobre emprender, emprendimiento y persona emprendedora que compartí en las ponencias de la semana pasada.

“…deberíamos cultivar en nuestra sociedad la necesidad de poseer la actitud adecuada para ser personas emprendedoras, es decir, personas que viven la vida de una manera diferente, que son proactivas, que están ávidas de saber, de experimentar para saciar su curiosidad, de exprimir el jugo que generan sus inquietudes… con el propósito, entre otros, de poner a prueba sus competencias, de enfrentarse al reto de poner en marcha un proyecto, de responder a una necesidad… y en definitiva de disfrutar de una actitud maravillosa que ha permitido, permite y permitirá a la sociedad seguir hacia adelante, evolucionando y conquistando nuevo conocimiento”.

Es probable que después de escuchar mi reflexión más de uno y más de una haya dicho “yo también soy una persona emprendedora”. Quizás no cultivamos el emprendimiento como una actitud en nuestras vidas, como puedan hacerlo en otros países. Por ello creo que es muy importante inculcar el emprendimiento desde este punto de vista más genérico y no tan vinculado a la creación de una empresa.

  1. Bien, ya tenemos claro que somos personas emprendedoras, ahora ¿qué implica emprender? Es decir, ¿cuál es la letra pequeña que debemos tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de emprender? La persona emprendedora, ¿nace o se hace? Puede poseer características innatas que faciliten el emprendimiento pero habrá otras que sean aprendidas y desarrolladas en el tiempo… Luego emprender requiere poseer una serie de conocimientos, habilidades y actitudes afines a nuestro proyecto.
  2. Si emprendemos de manera autónoma, ¿qué implicaciones se añaden al hecho de emprender? En primer lugar ser conscientes que no sólo nos dedicaremos a la parte operativa de una empresa, sino que tendremos que tener en cuenta además aspectos relacionados con la estrategia, la administración, la gestión… Desarrollaremos por lo tanto un trabajo multidisciplinar siendo, a priori, una única persona.
  3. Entonces, ¿cuál puede ser el perfil competencial de una persona que emprende?, ¿qué capacidades debe tener en cuenta?
    1. Ser capaces de trabajar en un entorno y con un equipo cambiante. Hace 15-20 años, una persona podría pasar prácticamente toda su vida laboral en el mismo sitio y rodeada de las mismas personas. Hoy en día eso ya no ocurre con tanta asiduidad. Los equipos de trabajo van cambiando, luego debemos ser capaces de trabajar en estas condiciones donde nuestras habilidades sociales, nuestra capacidad de negociación y nuestro nivel de tolerancia son fundamentales para crear un ambiente de trabajo adecuado.
    2. Conocer y saber utilizar las NTICs. La tecnología avanza a pasos agigantados y la rapidez con la que aparecen nuevas herramientas y aplicaciones es vertiginosa. Por lo tanto debemos estar preparados para conocer de qué herramientas podemos disponer para desarrollar nuestro trabajo y aprender a utilizarlas.
    3. Surgen nuevas formas de comunicación e idiomas. El uso de redes sociales como canal de comunicación o la necesidad de aprender un idioma se antoja fundamental si queremos comunicarnos con nuestros clientes.
    4. La gestión de nuestras emociones y de aquellas situaciones generadas por emociones es cada vez más importante. Estamos hablando de poseer la suficiente inteligencia emocional para enfrentarnos a situaciones complejas que requieran de tranquilidad y mano izquierda. Nos encontraremos con situaciones complicadas, por ejemplo, un cliente descontento que comparte una feroz crítica sobre nuestra empresa a través de Twitter. Si no somos capaces de actuar con rapidez y de manera inteligente, podemos encontrarnos con una crisis de imagen que hunda nuestro prestigio.
    5. Junto al trabajo en equipo en entornos cambiantes, está el hecho de afrontar proyectos de gran envergadura, y lo que ello implica. Hay que tener una visión mucho más global y en el tiempo, de las cosas, luego conocer de qué manera afectan las interrelaciones que se producen dentro de los departamentos o equipos que forman parte de un proyecto se antoja fundamental para que un proyecto de estas características concluya con éxito.
    6. La gestión del fracaso es otro aspecto que debemos trabajar con tesón. Nos han educado para que no nos equivoquemos, incluso para que nos sintamos mal, con vergüenza, cuando nos equivocamos. Sin embargo, el fracaso o la equivocación forma parte del proceso de aprendizaje.
    7. La capacidad de superar situaciones adversas, es decir, la resiliencia, es fundamental en el mundo empresarial, pues problemas, de diversa índole, se producen a diario. Además, como hemos dicho, ¡nos vamos a equivocar muchas veces!, luego saber levantarse es primordial.
  4. Tipos de personas emprendedoras:
    1. Empresarial: buscan sobre todo un beneficio económico.
    2. Intra-emprendedora: es aquella persona proactiva dentro de una organización o empresa.
    3. Social: su proyecto busca llevar a cabo transformaciones sociales.
  5. ¿Cómo proceder?
    1. Herramientas: DAFO, Coaching.
      • Conocer nuestras competencias: conocimiento, habilidades y aptitudes.
      • Establecer nuestros objetivos.
    2. Herramientas: Mapa de empatía, DAFO.
      • Identificar una necesidad o problema de un segmento de mercado.
    3. Herramientas: Modelo de negocio. CANVAS, LEAN StartUp.
      • Sólido y flexible, alineado con las necesidades de nuestro cliente.
    4. Herramientas: Análisis de viabilidad. ECOFIN.
      • Inversión inicial, gastos fijos y variables, margen de beneficios y estimación de ventas.
      • Administración Pública: CADE, IMEFE, Cámara de comercio, ICEX, EXTENDA, Agencia IDEA.
      • Profesionales y asociaciones de empresas: gestorías, consultorías, etc.
      • Familia y círculo social.
  6. Consejos.
    1. Aunque cometamos errores, hagamos siempre una crítica constructiva. Construyamos nuestra vida desde el punto de vista de nuestros logros, no desde lo que nos falta…
    2. Saca lo mejor de ti mismo.
    3. Si no eres feliz, cambia… sal de tu zona de confort.
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