En busca de la felicidad Resiliencia, autoestima y dignidad

Pocas películas son más emotivas que “En busca de la felicidad”:

La mayoría de nosotros, y hablo del mundo occidental, estamos acostumbrados a vivir vidas cómodas, donde nuestras necesidades más básicas están cubiertas, lo cual hace que no dediquemos el tiempo suficiente a pensar en las adversidades que nos depara o puede deparar la vida.

“El camino del emprendimiento es paralelo al de la vida…”

Cuando aparece un problema, sea del tipo que sea, en el ámbito que sea, nos ponemos manos a la obra para resolverlo o intentarlo al menos, si bien, ¿qué ocurre cuando tras un problema viene otro… y otro… y otro?, o bien, ¿el problema o problemas en cuestión pueden afectar significativamente a nuestro bienestar y por ende a nuestra felicidad? ¿Hasta qué punto somos capaces de superar situaciones de este tipo?

En busca de la felicidad, nos muestra la historia de Chris Gardner (papel protagonizado de manera magistral por Will Smith) un brillante vendedor, cuyo empleo no le permite cubrir todas sus necesidades más básicas. Apenas llega a fin de mes, lo que provocará que se encuentre en la calle con su hijo de cinco años (Jaden Smith) sin ningún sitio donde ir.

La película nos cuenta cómo los dos protagonistas afrontan muchas adversidades en su búsqueda por tener una vida mejor y lograr lo que todos anhelan… “el gran sueño americano”.

Conceptos como dignidad (valor inherente al ser humano como ser racional y libre), autoestima (percepción evaluativa de nosotros mismos) y resiliencia (capacidad de las personas de sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas) se dan cita en este título que no dejará indiferente a nadie, pues mantiene al espectador enganchado deseoso de saber si el protagonista logra superar todas y cada una de las trabas que le presenta la vida.

Es probablemente la película por antonomasia cuando queremos mostrar, enseñar, analizar o transmitir qué es la resiliencia.

La película es una lección de vida, de casi 2 horas de duración, donde se nos muestra que, pase lo que pase, siempre podemos aspirar a lograr algo mejor, que tenemos la libertad para decidir qué camino tomar y que aún cuando hemos tocado “fondo” en la vida, pues recordemos que nuestro protagonista está sin pareja, sin trabajo, sin dinero ni oportunidades claras de mejora, podemos ser capaces de creer en nosotros mismos y lograr todo lo que anhelemos y necesitemos, cuando nos encontramos en situaciones límite.

Es el reflejo de la vida misma, de todo aquello que nos puede suceder a cada uno de nosotros y por eso es una película dura, profunda, que nos hace sufrir y enfadarnos por todo lo que le ocurre al protagonista y a su hijo. Sin embargo, detrás de esa lucha, ese dolor, ese sufrimiento… está la demostración final de que se pueden elegir caminos, que aunque estén llenos de dificultades y de caídas… conducen a un final feliz.

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